El volumen no alcanza a llenar el vaso
Panorama agropecuario. La buena cosecha no es suficiente para que los productores equilibren los números. El problema de escala enciende alarmas en la maquinaria agrícola.
La muy buena productividad que refleja la soja en las tolvas de las cosechadoras sirve apenas para arrancar un mueca de satisfacción entre los productores. Es que los rendimientos en los lotes, en algunos casos con récord, no alcanzan en muchos ocasiones para generar resultados económicos positivos, por culpa de la caída en los precios de la oleaginosa, el aumento en sus costos de producción, el peso de las retenciones y el atraso cambiario. A la tierra no se le puede pedir más. En la zona de mayor potencial productivo del país, que incluye la parte del sudeste cordobés que no se vio afectada por los anegamientos, la soja de primera acumula un rinde promedio de 44 quintales por hectárea. A nivel nacional, la productividad promedio por hectárea alcanza una marca histórica que supera los 30 quintales. A tal punto que las labores de recolección se están demorando por los altos rendimientos, que obligan a un gran esfuerzo de logística por los caminos rurales donde no es fácil transitar.El maíz no se queda atrás. Los volúmenes históricos que aportan los híbridos de siembras tardías permitirían en varias zonas compensar la fuerte caída que tuvo el área sembrada. Aunque sus márgenes económicos, en especial en campos propios, no llegan a ser positivos.Una encuesta reciente realizada entre más de 700 productores del movimiento Crea, entre los que se encuentran los más eficientes del país, reveló que 63 por ciento atraviesa por una situación económica y financiera peor que la de 2014.Para colmo, proyectan que van a necesitar ocho por ciento más de capital operativo en dólares para hacer la misma superficie agrícola en la próxima campaña.Así como a los productores el volumen producido no les alcanza para generar resultados positivos, a la industria de la maquinaria agrícola nacional, la falta de escala no le augura un buen desempeño en el tiempo. "El mercado de Argentina no tiene hoy la suficiente escala para que una fábrica de cosechadoras sea viable. Por ejemplo, para que sea competitiva una planta de cosechadoras tiene que producir tres mil unidades por año, y este año en Argentina sólo se van a vender un poco más de 500", observó un empresario de una compañía multinacional del rubro que opera en el mercado nacional. Actualmente, hay en el país cinco plantas que están ensamblando por debajo de ese nivel de flotación.Una condición favorable sería que la demanda interna pueda absorber alrededor de 1.500 cosechadoras y tener aceitado un canal de exportación en la región. Como sucede con las plantas radicadas en Brasil, donde la capacidad de producción supera las 10 mil unidades al año, pero el mercado interno demanda seis mil. De lo contrario, producir en serie una máquina que tiene 45 mil piezas y cada vez más componentes de electrónica y telemetría no es rentable en el tiempo.

