El vértigo de la cuerda floja
Las lluvias de los últimos días en la región pampeana y en el NOA le pusieron freno a la suba de precios. Flavia Rossi.
Este año empezó con valores mucho más altos que los de 2009. En estos días, la soja disponible estuvo promediando los 370 dólares (1.450 pesos): un escalón de 100 dólares arriba que el año pasado. El maíz se negoció a 175 dólares, es decir 40 dólares por encima de las marcas de aquel momento. Estas diferencias se dan a pesar de una situación radicalmente distinta: el verano pasado se transitaba el final de una campaña de sólo 32 millones de toneladas (de soja), mientras que ahora venimos de una cosecha 70 por ciento mayor. En términos absolutos la diferencia no es tan grande. En ambos casos los stocks estaban en niveles mínimos: el año pasado quedaba un millón de toneladas de soja y ahora hay un máximo de 3,5 millones hasta que ingrese la próxima zafra. La diferencia de los escenarios está vinculada con las expectativas. Riesgo climático. Cuando el año pasado se definió la intención de siembra había optimismo. A pesar de los pronósticos de que el evento Niña se mantendría durante el verano, los fenómenos regionales permitieron que las recargas fueran frecuentes y que se pensara incluso en un crecimiento de área. Las lluvias empezaron a escasear y a ser heterogéneas. El año pasado terminó con diferentes grados de sequía en las provincias agrícolas de nuestro país. El mercado internacional tomó nota de este riesgo: las cosas venían bastante bien en Brasil, pero si no sucede lo mismo en Argentina la ecuación no cierra. La mercadería local se apreció más que la de afuera, lo que estimuló la toma de precios. El productor comprometió aproximadamente 20 por ciento de la cosecha 2010/11 de soja y le vendió una proporción equivalente de maíz a la exportación. La comercialización del físico está más acelerada que el año pasado, llegando a poner incómodos a muchos mientras veían evaporar las reservas de sus lotes. El nerviosismo redujo las ofertas, y las preocupaciones se escurrieron en el mercado externo haciendo trepar los precios de Chicago hasta niveles que no se veían desde 2008. Las dos caras de la volatilidad. Estos últimos días hubo lluvias que se concentraron en el NOA, el sudoeste de Buenos Aires y La Pampa; incluso Córdoba recibió recargas de importancia. Estos aportes mejoraron la situación del suelo de los lugares donde la implantación se había paralizado por la seca. Pronto las noticias llegaron a Chicago, lo que hizo que perdiera parte de lo que había ganado los días previos. Así como el mercado reaccionó a las subas, lo hizo a las bajas, dejando en claro que los niveles récords difícilmente son puntos estables.

