La Niña pone a la soja y al maíz en alerta amarillo
El climatólogo José Luis Aiello sostuvo que “existe un 75 por ciento de probabilidades que las lluvias estén por debajo de lo normal entre noviembre y marzo.
El climatólogo José Luis Aiello sostuvo que "existe un 75 por ciento de probabilidades que las lluvias estén por debajo de lo normal entre noviembre y marzo. Esto implica un alerta amarillo para los cultivos de soja y maíz". El especialista, que disertó en el Seminario Agrotendencias, indicó sin embargo que la existencia de una merma en las precipitaciones no implica necesariamente la presencia de un período de sequía.Aiello realizó un análisis comparativo respecto de la última campaña bajo la influencia de La Niña, que se produjo en 2008. En aquel año, de una producción potencial de 59 millones de toneladas de soja, nuestro país finalmente produjo 32 millones. "Sin embargo, a diferencia de aquella campaña, contamos con una excelente distribución de agua en el suelo, muy superior a la de dos años atrás, cuando el agua se veía restringida a la región oriental del país. Esta reserva hídrica garantiza la producción de trigo a nivel nacional, en la medida que no se vea fuertemente afectado por enfermedades", agregó. Elementos que influyen. El fenómeno del Niño es producto de temperaturas por encima de lo normal en el océano Pacífico, y la Niña, de un enfriamiento. Las temperaturas en ambos océanos son importantes, porque en el 80 por ciento de los casos de calentamiento se producen lluvias por encima de lo normal entre noviembre y marzo, y en el 75% de los casos de enfriamiento las lluvias están por debajo del promedio. "Para el productor, si se guía por estos datos, va a tomar decisiones acertadas en 8 de cada 10 años. Puntualmente, este año en el océano Pacífico ecuatorial existen temperaturas tres grados por debajo de la media, de ahí que preveamos una situación Niña", sostuvo el climatólogo, que observó que el fenómeno se extendería al menos hasta marzo o abril. En su opinión, para la Argentina la situación más conveniente es la del fenómeno Niño, ya que permite lograr rendimientos superiores en soja. "El 85 por ciento del complejo sojero argentino está concentrado en la zona núcleo, y si ahí se instala un pulso seco tenemos un problema. Si la producción potencial alcanzara los 130 millones de toneladas, el efecto de La Niña la disminuiría en 10 o 15 millones de toneladas. En Brasil, por el contrario, existen 4 ó 5 núcleos sojeros, lo cual diversifica sus posibilidades", consideró. Resaltó que La Niña y El Niño sólo explican parte de la variación climática, y comentó que existen efectos regionales del Pacífico y del Atlántico, que en conjunto definen la real oferta de agua.