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El Clima, en boca de todos

Es un gran logro la difusión pública que está teniendo la información climática sobre El Niño, pero se observa una llamativa inclinación a hacer catastrófico el anuncio de este evento.

25 de septiembre de 2015 a las 10:11 a. m.
Redacción La Voz
El Clima, en boca de todos

Para los que nos preocupa la gestión de riesgos, es un gran logro la difusión pública que está teniendo la información climática y el clima que viene para esta campaña agrícola. Casi todos los días un titular refleja que es un año con evento El Niño de intensidad fuerte en el Pacifico ecuatorial.

Esto es muy bueno: la información es la primera medida de adaptación a los cambios del clima y de prevención ante fenómenos extremos.

Sin embargo, y sin pretender minimizar la importancia de estar informados y de aplicar el principio precautorio que nos exige informar para favorecer medidas preventivas ante los riesgos hídricos, se observa una llamativa inclinación a hacer catastrófico el anuncio de este evento. Y  estamos en peligro de caer en el refrán de la fábula del Pastor mentiroso y el Lobo, que, aplicándola, sería “en boca del exagerado, lo cierto se hace dudoso”.

El clima no es lineal

Lentamente los esfuerzos científicos disminuyen la incertidumbre en la predicción climática. Pero todavía, más allá de unos días, los pronósticos se expresan solo como la tendencia más probable.

Y el clima no es lineal. Porque ocurrió un evento una vez y en un determinado y preciso lugar, no significa que vuelva a ser así. Es decir, a veces necesitamos generar reglas de decisión, de frecuencia de cada cuánto ocurre un evento, esquemas estadísticos y conceptuales del pensamiento para poder entender, caracterizar y relacionar lo que pasó con lo venidero del clima.

Menos aún, el pronóstico del tiempo no es una bola de cristal. Por eso, recomendamos un tratamiento serio, y sustentar la toma de decisiones chequeando la información que circula en sitios o publicaciones con sustento institucional y científico, así como el seguimiento diario de los alertas del tiempo emitidos por los organismos oficiales.

El Niño, en esta primavera

El evento El Niño en evolución durante la primavera 2015 en el hemisferio sur, es fuerte en intensidad y seguramente comience a declinar en el verano – otoño del 2016.

Normalmente en un año El Niño para el trimestre Octubre-Noviembre-Diciembre, se producen sobre nuestros territorios lluvias por encima de lo normal, en un gradiente de este a oeste, empezando por el sur de Brasil, Uruguay, el Litoral y centro y este de la región pampeana y el este de Chaco y Formosa. Áreas productivas del centro y oeste de Córdoba podría beneficiarse con buenas lluvias, y algunas de ellas ya al inicio de campaña.

La referencia conceptual es a otros años con eventos de igual magnitud, como en el año 1982 y en 1997, cuando este forzante oceánico generó lluvias excesivas y desbordes en áreas de la Cuenca del Plata: Cuencas del Paraná, Uruguay y Paraguay. Este año por ahora es un escenario probable, dado que a fin de septiembre aún no se observan crecidas.

Pero también podría generar excesos y anegamientos en zonas bajas, vulnerables, en suelos con limitaciones de drenaje. Es un año para aprender la gestión del riesgo hídrico en la planificación y la toma de decisiones de manera prudente y previsora.

Por eso, no olvidar considerar siempre cual es la situación antecedente. Considerar el balance del agua en el perfil del suelo superficial y en profundidad, si está saturado o no.  No dejar de revisar la dinámica de la napa, si está cercana a la superficie. Y estos indicadores de vulnerabilidad hídrica siempre ponderarlos con lo que está ocurriendo en nuestra zona.

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Un año de decisiones rápidas

La paciencia habrá que practicarla, dado que en estos años tienden a prevalecen patrones agrometeorológicos de persistente nubosidad, humedad ambiente alta, acortamiento de los días entre lluvias. “Son años de decisiones rápidas” dice un reconocido extensionista del INTA, dadas las cortas ventanas de tiempo útil para el trabajo agrícola.

Asimismo, podemos maximizar muchas estrategias agronómicas, de alta producción en lotes altos que se beneficiarían de buenas lluvias, y esquemas prudentes en lotes bajos o áreas vulnerables, atentos a los riesgos que los años llovedores presentan en esos sitios.

El agua a veces nos genera desgracias, pero no nos olvidemos que también es una bendición. Años El Niño tenemos picos de productividad regional dado que el agua no es el factor limitante.

Si estamos bien informados, en medio del ruido dispersivo de titulares catastróficos, podremos lograr sacar provecho de este Niño, en nuestras decisiones productivas y en la atención responsable a las áreas vulnerables al riesgo hídrico, y a quienes allí habitan y producen.

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