La Oncca y los dos modelos
El liberalismo pujante de la primera centuria vuelve a contrastarse con el “progresismo intervencionista” de los Kirchner. Carlos Petroli.
El modelo de la Argentina liberal y pujante de 1910 y el "progresismo intervencionista" que mejor le calza al kirchnerismo se mostraron esta semana como telón político del gran festejo popular del Bicentenario.
Acallada la euforia que identificó e hizo vibrar al pueblo con la gesta fundacional de la patria, volverán la discusión sobre el modelo de país en la cuenta regresiva de 2011.
Tranqueras adentro de las entidades del agro, aunque las entidades madres resistieron en forma monolítica las políticas oficiales -especialmente en materia de retenciones y la administración heterodoxa de las exportaciones y de los precios internos- también se perfila un debate en términos de modelos. En tal hipótesis, el año electoral que se avecina -y sus candidatos- tendrán mucha tela para cortar y diferenciarse.
Eduardo Duhalde y su Movimiento Productivo Argentino (MPA), que ayer estuvo con los líderes de la Comisión de Enlace, cultiva buenas migas con la dirigencia rural desde los tiempos en que "concertó" con el empresariado la salida de la convertibilidad, retenciones agropecuarias incluidas.
Ahora la idea del bonaerense es arrebatarle definitivamente a la vertiente kirchnerista del peronismo las principales banderas de los productores.
Un botón de muestra. La discusión entre un sistema comercial con más regulaciones o intervención estatal, que cruzó todos estos años a las principales cadenas agroalimentarias, y otro con mayor libertad de los mercados está presente en el Congreso, donde se discuten cambios en el papel de la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (Oncca).
La reforma de la Oncca comenzó a dividir las aguas entre un proyecto impulsado por la Federación Agraria y otro que cuenta con respaldo de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA).
En una carta enviada a los legisladores en el Congreso, la FAA opinó que, luego de la disolución de la Junta Nacional de Granos en 1991 (primer gobierno de Menem), hace falta debatir en el país cuál es el marco que ordena y regula el comercio de granos, sabiendo que es uno de los principales motores de la economía.
La entidad que comanda Eduardo Buzzi opina que el camino del libre mercado, la apertura económica y la desregulación no ha sido la mejor opción para el conjunto de los actores.
En consecuencia, propone una Oncca autárquica, un ente público y privado con control social activo de todas las partes, que tenga el control comercial, la capacidad de realizar arbitrajes y con atribuciones para intervenir en los mercados. También que pueda asegurar en pre campaña precios mínimos y sostén y que establezca compensaciones y segmentación por volumen de comercialización.
Mal o bien, algunos de estos instrumentos fueron diseñados y aplicados por el actual Gobierno.
Desde la vereda ruralista, la bonaerense Carbap (principal brazo de CRA) salió a responder para indicar que el proyecto del diputado Ricardo Buryaile (ex vice de CRA) "es el proyecto del campo", mientras que se le reprocha a la FAA no haber acordado previamente el tema en la esfera de la Mesa de Enlace. Carbap cree que, con este proyecto, Eduardo Buzzi y su entidad procuran "un personal posicionamiento político".
En definitiva, los ruralistas de base de CRA señalan que el proyecto de ley de Oncca que propicia Buryaile avanzó con el consenso de la cadena agroalimentaria y no apunta a crear un organismo residual y marginal -como señala la FAA- sino a contar con un marco jurídico estable, fuerte y sostenido "que se ajusta a los objetivos para el que fue creado" el organismo.
En la presentación que Coninagro hizo ayer ante Duhalde, Carlos Garetto planteó que la Oncca debe ser un organismo de control comercial que busque la transparencia y "que no sea la ventanilla de subsidios, que se presta a la corrupción".
Por la misma cuerda, dijo que los instrumentos de la política oficial dañaron la imagen de la Argentina como proveedor confiable de alimentos.

