El regreso al mundo real
De ahora en más, se verá una mejora en la producción, consumidores retraídos y precios externos moderados. Damián Morais.
Quizás de tanto nombrarlos se pueda creer que los problemas económicos del sector en su conjunto se solucionan al reconfigurar la producción primaria e industrial a valores inusuales.
El pensamiento mágico tiene un rasgo común en las temáticas por las que incursiona: la disociación de causa-efecto. Pero, como el ser humano tiende a buscar las razones de las cosas, se busca una raíz alternativa, que no siempre es la principal.
El segundo semestre ha comenzado y se escuchan algunas voces de alarma. ¿Es para tanto? Veamos.
Sector industrial. El freno estacional a las ventas que históricamente se comenzaba a producir en agosto (en todos los agostos no sólo hay vientos), empezó en la primera quincena de junio. Siempre hablando de mercado interno.
Esto provocó la retracción de las Pyme en la puja por los litros de leche que todos llegamos a escuchar. Al mismo tiempo, las empresas exportadoras, que venían abasteciendo ciertos mercados regulares, en la debacle de producción (en algunas cuencas hubo recibos con una caída cercana al 20 por ciento), para que Guillermo Moreno no aparezca, armaron el mejor amortiguador de precios que siempre tuvo el sector: el mercado interno.
Hasta junio, las Pyme fueron bárbaras (titulo que sacamos de un blogger de nuestro website ) y las polveras, con los mentirosos 4.000 dólares haciendo punta en los precios, estaban todas contentas. De hecho, ni se acordaban de Moreno.
Producción primaria. El primer semestre fue, a nuestro humilde saber y entender, uno de los mejores de la última década. Una buena confección de reservas, implantación de verdeos y pasturas, más la mejor conversión leche/maíz que podamos recordar. Creemos que durante junio, la lactancia del animal más noble del mundo comenzó a nivelar su falta de comida del año pasado.
Lo que viene. El segundo semestre estimamos volver al mundo real. Esto significa mejora en la producción primaria en cuanto a la recepción de leche en las industrias, quesos que sufren una baja estacional, consumidores que ya no avalará estos precios en góndola, retrayendo su consumo (¿alguien tocará alguna vez al sector supermercadista?) y exportaciones con un precio que oscilará en un porcentaje inferior al del primer semestre (entre 12 y 17 por ciento).
Como podemos observar, nada grave debería ocurrir en lo que se refiere al sector en su conjunto en lo que resta del año.
En cambio, sí se debería tener en cuenta que los ciclos son cada vez más cortos y, como publicara el presidente de Fonterra en www.lecherialatina.com, éstos se mueven con una volatilidad y sensibilidad cada vez mayor. Para enfrentar estos vaivenes se deberían resolver los problemas estructurales del sector; aunque para ello deberíamos redactar un libro y no una nota para este prestigioso diario.

