Cuestiones de peso
Los referentes de la cadena ganadera advierten que la entrada en vigencia del nuevo peso mínimo de faena (280 kilos) agudizará la escasez y alimentará la inflación. Carlos Petroli.
La mayoría de los actores de la cadena ganadera -a excepción de alguna opinión aislada- cuestionan la oportunidad y la mecánica elegida para incrementar el peso mínimo de faena. La decisión de Agricultura venía postergándose desde principios de año pero, finalmente, quedó ratificada en 280 kilos en pie, con vigencia desde el 1º del corriente.
Para la Sociedad Rural Argentina, una medida de este tipo, aislada de una política ganadera integral, y en un momento de escasez de oferta de hacienda, puede provocar una nueva escalada en el precio de la carne.
En CRA se hizo una interpretación parecida: consideran que se contraerá la oferta en el corto plazo, lo que generará mayores presiones inflacionarias y mermas en el ingreso de los sectores sociales más postergados. A la vez, tranqueras adentro, se afectará el ingreso de los criadores, que deberán incrementar sus costos de alimentación para elevar el peso de los terneros. La oferta sólo se potenciaría -dicen los confederados- en un mercado sin intervenciones y sin restricciones a las exportaciones, que incentive a los productores a alcanzar pesos más elevados.
Malos antecedentes. En el Centro de Consignatarios se recordó que cada vez que el Gobierno intentó de manera artificial aumentar la oferta de carne, mediante el expediente de ajustar el peso mínimo, el efecto fue el inverso: se contabilizó una caída en el peso promedio general de la hacienda remitida a los frigoríficos.
Los productores y la industria comparten el objetivo de incrementar el peso promedio de faena, pero no acuerdan con la estrategia oficial. Sólo será posible mediante incentivos económicos a los productores, en un ambiente de estabilidad y reglas claras que permitan invertir para generar más kilos de carne por animal, advierten en el sector.
Esos incentivos (vía precios y desgravaciones impositivas) fueron los que la Comisión de Enlace planteó la semana pasada al ministro Julián Domínguez y que éste prometió trasladar a la esfera presidencial.
En Agricultura jugaron un par de anuncios, como la reorientación de las compensaciones a los feedlots (que ahora serán exclusivas para novillos de más de 430 kilos), otra medida que tendrá efectos sobre la oferta.
"Los incentivos impositivos pertenecen a otra esfera de decisión y no saldrán de un día para el otro", se atajan cerca de Julián Domínguez, después que las entidades de la Comisión de Enlace mandaron el mensaje público de que están a la "espera de definiciones urgentes". Eso fue el lunes, seis días después del encuentro del martes 23 de marzo en el que la CE dejó propuestas -con el subrayado de la urgencia- para corregir el rumbo en materia de trigo y de carnes.
En el segmento de los engordadores esperaban una implementación gradual de las compensaciones por más peso, para recién llegar a febrero-marzo de 2011 con la exclusión de las categorías más livianas. La terminación en encierre por encima de los 430 kilos, advierten, demandará un 50 por ciento más de capital de trabajo en hacienda y alimentos, y buena parte de ese capital de trabajo hoy está inmovilizado por los atrasos de la Oncca. En tal escenario, la suba del peso mínimo agudizaría en las próximas semanas el cuello de botella y el faltante en los corrales.

