Comparaciones odiosas, pero necesarias
A diferencia de la dispersión local, en Chile hay una sola federación de productores, organizada por regiones y con un directorio profesionalizado. Damián Morais.
Las comparaciones son odiosas, pero suelen dejar en evidencia situaciones que creemos preestablecidas e imposibles de cambiar. La semana pasada visitamos la ciudad de Valdivia, en Chile, para asistir a Chilelácteo. La idea era conocer y aprender del mercado lácteo chileno; si bien hay cosas que todos sabemos, cuando vemos cómo funcionan y miramos nuestros ejemplos no dejan de sorprendernos.Cuando miramos lo que pasa en nuestro país, y comparamos con otras experiencias, podemos entender las razones por las cuales la lechería argentina padece de los males que la acechan permanentemente. Crisis de representación. Sin intención de caerle a nadie encima ni de arrogarnos la verdad absoluta, lo cierto es que hay una clara falta de representación en casi todos los eslabones de la cadena láctea, en especial los más débiles. Hay tantas cámaras, organizaciones, federaciones, sociedades y etcéteras que representan a los tamberos que dudo que alguno pueda arrogarse la palabra de los productores. Unos negocian, otros dialogan, otros protestan, otros analizan, pero nunca se juntan.En Chile hay una federación de productores que claramente agrupa a todos los tamberos del país, organizada por regiones y con un directorio profesionalizado.Cuando los tamberos se sintieron amenazados por la posible colusión entre Nestlé y Soprole, Fedeleche contrató los mejores abogados disponibles para que representen los intereses de los tamberos. Claro, cuando hay una sola federación, y todos los tamberos aportan a ella, es sencillo contar con los recursos económicos para financiar este tipo de situaciones.Aquí, cuando los tamberos se sienten amenazados por una baja del precio, algunos hacen movilizaciones a las plantas, otros asisten a reuniones con el Gobierno y otros se reúnen con las empresas. Resultados a la vista.La industria no está exenta: el CIL (Centro de la Industria Lechera) agrupa a las grandes industrias; está la JIL (Junta Intercooperativa de Productores de Leche), que representa a las cooperativas, y Apymel como referente de la Pyme del sector; esto sólo para nombrar a las tres más importantes.Falta de ámbitos de discusión y planificación del negocio lácteo.La cadena láctea chilena tiene como gran joya el Consorcio Lechero, que tiene como principal rol coordinar y formar alianzas con las entidades ya existentes, articular y promover las soluciones a las demandas del sector y gestionar y desarrollar programas que potencien la competitividad de la cadena.Este consorcio está integrado por las Empresas Procesadoras, la Federación de Lecheros, el Ministerio de Agricultura, Universidades y Empresas Proveedoras de Insumos. Cuando consultábamos a su gerente sobre cómo hacían para congeniar la diversidad de intereses y recordábamos las disputas entre los tamberos y las dos más grandes empresas, su respuesta fue muy sencilla: "Acá trabajamos para el bien de la lechería; las disputas sectoriales quedan de la puerta para afuera".Hace cuánto que no vemos que todos los actores de la lechería argentina se sientan en una misma mesa, no ya para discutir un problema coyuntural, sino para planificar el destino del sector. La crisis de representación de la que hablábamos antes juega en contra de cualquier intento de proyecto serio.El próximo viernes, en el Hotel Holiday Inn de Córdoba, celebrando los 10 años de www.lecherialatina.com, se podrán escuchar todas las voces de la lechería en una misma jornada, como pocas veces sucede. Ojalá sirva como plataforma de despegue para un mejor destino de la lechería argentina.

